Por Infobae
Infotenimiento es un neologismo que fusiona los conceptos de información y entretenimiento. Es una palabra que comúnmente utilizan las automotrices para referenciar sus avances en conectividad. Suele estar resumida y aplicada en los modernos tableros táctiles integrados a los comandos de los modelos más modernos. Son tecnologías anunciadas como disruptivas, innovadoras, solventes y prácticas: soluciones para el cliente conectado. Pero esta explosión de tecnología reviste daños colaterales.
La abundante oferta de estímulos es una contradicción de su único propósito: liberar la atención del conductor y desprender el smartphone de sus manos. Un informe de la Fundación por el Tránsito Seguro de la Asociación Americana de Automotores de Estados Unidos (AAA Foundation for Traffic Safety) se dedicó a estudiar este fenómeno que se denuncia incompatible. El reporte fue realizado por la Universidad de Utah: analizaron la demanda visual y cognitiva de los sistemas de infotainment de diferentes modelos del mercado de los Estados Unidos. Identificaron tres aspectos: función de mayor demanda de atención, la exigencia de los métodos de integración y las diferentes variables de los sistemas según cada fabricante.
Estudiaron treinta vehículos, cuyas pantallas táctiles permiten enviar un mensaje, llamar por teléfono, sintonizar la radio, manipular aplicaciones o bucear en los mapas de navegación. Doce de los modelos analizados exigieron una alta demanda de atención. El Tesla Model S, famoso por integrar todas las funciones de la consola en una pantalla táctil central, el Audi Q7 QPP y Ford Mustang GT fueron algunos de los modelos de mayor exigencia cognitiva.
Otros once sistemas de infotenimiento reclamaron niveles de atención alto y sólo siete requirieron estándares moderados de atención. Ninguno registró grados prudentes o accesibles de uso de las pantallas táctiles de multifunción. El estudio determinó que programar un destino en el sistema de navegación por GPS fue la actividad más absorbente. La tarea se completó, en promedio, en 40 segundos: tiempo en el que uno auto circulando a 40 kilómetros por hora puede recorrer cuatro canchas de fútbol sin prestar comprensión acorde al camino. Lo que había nacido como un instrumento tecnológico para resolver situaciones relativas a la conducción, se convirtió en un multiplicador de peligros viales.
“Cuando una tecnología dentro del vehículo no está diseñada correctamente, las tareas simples pueden complicarse y requerir más esfuerzo”, explicó Dr. David Yang, director de la Fundación por el Tránsito Seguro. La entidad advirtió que por más que la tecnología esté disponible, no significa que sea fácil de usar durante la conducción. Sólo deberán usar estas herramientas en emergencias legítimas relacionadas las vicisitudes del camino.

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