En un mundo en constante evolución y en el que los retos y problemas son cada vez más difíciles de abordar, ha llegado el momento de considerar cómo podemos usar la tecnología para acometer los desafíos más apremiantes a los que se enfrenta el mundo. Y en este contexto, nos hemos planteado qué pasaría si utilizáramos nuestra tecnología y conocimientos para acabar con el hambre en el mundo. O qué ocurriría si trabajáramos para que la atención médica llegara a todos los confines del mundo. O si, de una vez por todas, pudiéramos acabar con la pobreza en el mundo.

Estos problemas, desde luego, son enormes y complicados. Resolverlos requiere mucho más que tecnología. Es necesario que unamos y coordinemos los esfuerzos de la sociedad, desde los gobiernos a las universidades, pasando por las empresas hasta las ONG de todo el mundo. De acuerdo, es difícil, pero ¿y si nos convirtiéramos en el catalizador que pusiera en marcha este progreso? ¿Qué pasaría si pudiéramos tomar el trabajo que realizamos actualmente y llevarlo más allá para conseguir un objetivo aún mayor? En HPE nos hemos propuesto intentarlo junto al Foro Económico Mundial, con el que hemos puesto en marcha la iniciativa Tech Impact 2030, una colaboración abierta, centrada en reunir a las mentes más brillantes en tecnología, industria y gobierno para poder impulsar un cambio en la sociedad realmente significativo que sea efectivo en el año 2030. La idea es que, para cada uno de los retos globales que afrontemos, reunamos a un equipo diverso de líderes que establezcan los objetivos a lograr, desarrollen planes de acción y dediquen recursos de modo que podamos, entre todos, conseguir un progreso realmente medible.

Dentro de esta iniciativa, el primer objetivo será que el hambre en el mundo haya desaparecido en el año 2030. Creemos que aplicando las tecnologías más avanzadas a nuestra disposición a la agricultura podremos resolver el hambre en el mundo. Vivimos en un mundo en crisis porque hay cientos de millones de personas, casi una de cada nueve, que sufre desnutrición. Y si no nos ponemos en marcha ya, el problema solo empeorará.

Ante nosotros tenemos increíbles tecnologías digitales que están ya marcando la diferencia como la inteligencia artificial, el machine learning o blockchain. O avances como los vehículos autónomos, la robótica y la nanotecnología. Tenemos la obligación de aplicar estos avances, no solamente para alcanzar nuestros objetivos de negocio, sino para construir un mundo mejor para todos. Contamos con las herramientas, así que debemos intentarlo. Es nuestra responsabilidad preguntarnos qué podemos hacer para mejorar el mundo y ponernos manos a la obra. Y para abordar estos problemas contamos con una poderosa herramienta: la tecnología. Y es que las tecnologías digitales ofrecen una oportunidad más que significativa para acelerar la transformación de nuestros sistemas de alimentación e impulsar beneficios reales en la reducción del uso de agua, emisiones de gases de efecto invernadero o desperdicio de alimentos. Con estas tecnologías, podremos incrementar la productividad e ingresos de los agricultores, pero también será posible reducir la obesidad y la desnutrición. De hecho, el Foro ha afirmado que la mejora de la producción y el consumo de alimentos acelerara el logro de cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODM) de las Naciones Unidas para transformar el mundo. La tecnología agrícola (ag-tech) puede generar nuevas oportunidades a lo largo de la cadena de valor al impactar en el rendimiento, la productividad y la sostenibilidad a través de la agricultura de precisión, una agricultura cada vez más inteligente gracias a técnicas de investigación alimentaria muy avanzadas. Un ejemplo de cómo HPE ya está abordando este desafío es a través de nuestra colaboración con la Universidad de Purdue, una de las principales instituciones académicas y de investigación en agricultura del mundo. Juntos, estamos combinando investigación, innovaciones y tecnologías disruptivas para producir alimentos, combustible y fibra de manera más efectiva que nunca. Este enfoque revolucionario -construir una granja inteligente a través de la agricultura digital- es muy probable que sea el futuro de la agricultura. Al aprovechar cantidades masivas de datos recopilados por las plataformas y dispositivos conectados y procesarlos, podemos proporcionar información que puede ayudar a los agricultores a tomar decisiones más rápidas. Por ejemplo, en la granja de investigación de Purdue, de 1.400 acres, la infraestructura digital permite a los investigadores utilizar dispositivos, como sensores de IoT, sistemas de computación Edgeline, drones y dispositivos móviles para generar y procesar enormes cantidades de datos agrícolas, hasta 113 terabytes por semana. Sería el equivalente a más de 113.000 largometrajes al mes.

Afortunadamente, no estamos solos en estos esfuerzos. Numerosas corporaciones, ONG, universidades y otras entidades también están interesadas en activar la promesa de ag-tech en formas nuevas, innovadoras y -lo más importante- impactantes. Estas nuevas tecnologías mejorarán el rendimiento, la productividad y la sostenibilidad en todo el ecosistema. En 1960, Dave Packard, nuestro cofundador, dijo que “la gente se reúne como una institución para poder lograr algo colectivamente que no podrían lograr por separado. Son capaces de hacer algo que vale la pena, de hacer una contribución a la sociedad”. Hablaba de los comienzos de nuestra empresa, pero sus palabras se pueden aplicar también a los comienzos de Tech Impact 2030, que nace con el objetivo de derribar silos y encontrar nuevas formas de aplicar la tecnología para contribuir positivamente a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero todo esto no podemos hacerlo solos. Por eso buscamos mentes brillantes, líderes apasionados de la industria, del gobierno y la sociedad para que se unan a nosotros y juntos construyamos un mundo mejor.

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